EL SECRETO DE LA TUMBA por Adriana Balderas

MasticadoresRomantica&Eros Editora: Paula Castillo Monreal

Elicia Edijanto

Y de pronto… Nada.

Caminaba en la oscuridad, miró su propio cuerpo, la sombra que seguía.

¿Quién te está mirando? Preguntó.

Y entonces, sin respuesta, el único ruido era de su respiración. Se había callado.

A lo lejos, un grito silenciando la noche, él la tomó y se fue.

“¿Dónde está mi alma? No era mi imaginación”. Dijo.

Oscuridad, un escondite atemorizante, ¡tembló con fuerza súbitamente!

Llegó y ahí estaba, siempre estuvo, nunca se fue.

Ella solo dormía, supo que la oscuridad también observa.

En ella te espera, no llores ¡lucha! Gritabas, nadie te oía.

Cerraste los ojos, terror interno del alma.

Apareció una luz brillante que apaciguó la noche, volviéndola alcalina.

adrianabalderasabarca.wordpress.com

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Las palabras que habitan en mí.

Empezó como un fragmento. Sin saber dónde tomarlo.

El proceso de escritura es diferente a todo lo que he experimentado respecto a la creatividad y arte, donde pensé que solo podía ir en mi imaginación.

Es como ser invitada a un universo que solo puedes presenciar a través de caleidoscopios con figuras interminables.

Y, sin embargo, al tomar mis fragmentos, había demasiados infinitos disponibles, como esos vidrios de colores que giran y hacen figuras.

Entonces mi trabajo se convirtió en poner orden en las horas de invención, posibilidad e inspiración en ella. El desafío era no perder de vista el objetivo: crear una estrella, pero en miniatura.

Estoy muy agradecida.

Es una de las grandes experiencias de mi vida, colaborar al lado de gente con extraordinario talento, con diferente percepción de la vida, hacen que se borre eso que estamos mal acostumbrados, cuando habitamos en un mismo sitio y convivimos con la misma gente y pensamientos que giran en círculo.

Esto va más allá. Como convertirse en una especie de avatar del otro.

¿Soy tú o eres yo?

La experiencia de escribir derivó un título en mi mente, en donde aún no sé si me interese hacer un libro llamado: “Para los que huyen”.

La moraleja: No somos nada el uno sin el otro.

Introspección en mayo…

Gran Misterio

Por un minuto…

Señales.

Los escritores somos almas gemelas unidas a nuestros textos por Adriana Balderas

MasticadoresMéxico // Editora: Scarlet Cabrera

sergey-zolkin-E0Spm6XXn2Y-unsplashImagen tomada de Unsplash

Tengo autores y libros favoritos que se convirtieron prácticamente en mi diario, como si alguien supiera mi vida y la escribiera sin pudor convirtiéndola en biblias. De ellos tomé siempre lo que me interesó y lo adapté a mi forma de vivir y pensar, haciéndolos míos. Compilé varias frases, palabras hermosas y memoricé lo que venía de ellos; todas las emociones que me han causado por fusionarme con esos textos, escribir similar no me hace deshonesta, al contrario, me hace crecer más y darme la oportunidad de amar la lectura y, por ende, escribir… Escribir todo lo que me viene a la mente desde hace mucho tiempo, lo que observo, lo que escucho de los demás y de la vida misma. Libros que son lejanos y cercanos a la vez, pero al final a mi alcance, siempre están ahí para mí, en la privacidad, algo espiritual…

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Soy testigo

https://www.instagram.com/yosoyadrianaba

Lo que no ven

Y entonces… Sólo silencio.

La eternidad me atrapó… Y me volví luz.

Está aquí. Puedo sentirlo.

Vida en los escombros.

Lo que no ven

Es inefable mi transformación y nunca sé qué responder cuando me preguntan cómo hacerlo…
¿Simplemente surgió? ¿Así desperté un día? ¿Me cansé y di vuelta a la hoja?
Podrán pensar mil cosas, pero jamás se detendrán a decir «Seguro fue un camino largo, oscuro y complicado ¿De cuántos años? ¿¡Qué!? ¡Increíble! ¡Lo lograste! ¡Dime el secreto!»

Llegará el día en que pueda contar el secreto… Si es que ese existiera.
Pero…
Tal vez si fue despertar un día cansada de tanta mediocridad y estancamiento, que tuve que dirigir el timón hacía otro lado, aunque el costo antes de eso, fuese dejar a varias personas que no me suman, llorar a cuestas, desesperarme ante mi intolerancia, gritar, cuestionarme todas las cosas, pero nunca rompiendo mi fe y dejarme abrazar por mi propia naturaleza, la que se me concedió al nacer.

La historia continuará…

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